¿Y si la cultura también pudiera llegar cuando no podemos salir?

En días de lluvia intensa, frío, problemas de traslado o actividades al aire libre que probablemente deban suspenderse, aparece una pregunta interesante:
¿Qué pasa con la cultura cuando la ciudad se vuelve más difícil de habitar?

No todo puede digitalizarse.
Y no todo debería.

Ver una obra en vivo, escuchar un concierto en una sala, caminar un museo o compartir una actividad cultural en comunidad tiene un valor que ninguna pantalla reemplaza.

Pero lo digital sí puede abrir una puerta.
Puede acercar cultura a quienes no pueden trasladarse.
A quienes viven lejos.
A quienes tienen movilidad reducida.
A quienes están enfermos, cuidando a alguien o simplemente no pueden salir por las condiciones del tiempo.

También puede ampliar el alcance de una obra, un concierto, un conversatorio o una experiencia patrimonial más allá del aforo físico del espacio.

La cultura digital ya no es una rareza.
Según la Encuesta Nacional de Participación Cultural y Comportamiento Lector 2024, el 90,7% de las personas en Chile realizó al menos una actividad cultural digital en internet durante el año. También se registran altos niveles de consumo de música online, películas, series y conciertos digitales.


Eso no significa que debamos reemplazar lo presencial.

Significa que podemos pensar mejor cómo ampliar el acceso.
Quizás el desafío no es elegir entre cultura presencial o cultura digital.
Quizás el desafío es construir experiencias híbridas más inteligentes, más inclusivas y más democráticas.

Porque la cultura no debiera ser solo para quienes pueden llegar.
La cultura también debiera encontrar caminos para llegar a más personas.
A más territorios.
A más realidades.
Especialmente cuando el clima, la distancia, la salud, la movilidad o el aforo se transforman en barreras.

No se trata de reemplazar la experiencia.
Se trata de ampliarla.
¿Qué actividades culturales crees que deberían tener siempre una versión digital o híbrida?

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